Ficha técnica:

Dificultad: Baja-
Tipo de ruta: Circular. Pista apta para vehículos motorizados, bicicletas y senderistas
Longitud: 13,5 km
Duración aprox: 3 h (sin contar paradas turísticas)
Desnivel: 200 m.
Recomendaciones: Agua, calzado de montaña o deportivo, gorra, cámara fotográfica.
Seguridad: Atención al posible paso de vehículos. Si va con niños, preste especial vigilancia en el castillo e inmediaciones. Los altos muros, galerias y cortados que caracterizan estas construcciones defensivas suponen siempre un alto riesgo de accidente

Debido a su transcurso íntegro por pista es ideal tanto para su recorrido andando como en bicicleta de montaña. Se recomienda hacerla partiendo desde el punto de la ruta principal, tanto por su menos dificultad como por la contemplación del paisaje en su desarrollo.

Nada más salir comienza la pista en progresiva ascensión, entre huertos de secano, destacando una vez más los algarrobos y almendros y el meticuloso abancalamiento de las huertas. No tardaremos en abandonar el terreno de cultivo para proseguir el camino ahora ya bordeado de pinos, alternando pasillos de sombras con espacios abiertos donde contemplar a ambos lados las vistas típicas de la Sierra de Irta. Destacar como curiosidad la desmesurada anchura de los bancales delimitadores de la propiedad, aprovechando la gran cantidad de piedras que hubieran de apartarse para el cultivo y que en ocasiones parecen restos de un antiguo poblado. Dejando atrás numerosas barrancadas tras acompañar una rambla en paralelo a nuestra izquierda, más adelante sale una pista desde un gran pino, la cuál desciende levemente entre cipreses que nos acompañarán un buen tramo del camino, más allá del Corral de la Viuda.

Toda esta pista trascurre entre lo que se podría denominar como un vivero de palmitos, pues se encuentran allá donde mires, rozando casi la masificación. El camino trascurre prácticamente llano con suaves subidas y bajadas hasta encontrar en su paso y por sorpresa el Castillo de Xivert de visita obligatoria. El tramo final es todo descenso, con el mar recogiendo la ladera de la montaña como horizonte con la silueta de la ermita de Santa Lucia y San Benet recortando el cielo. Hay momentos, cuando el sol refleja sus rayos hacia el castillo, el mar calmado bien pudiera parecer de oro y quizás no haya mejor encuadre para una foto paisajística. La pista llega al punto 3 de la ruta principal y en apenas veinte minutos de paseo por dicha ruta llegaremos de nuevo al punto de partida.

Normas en ruta.

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